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jueves, 17 de septiembre de 2026

FIESTA DE LA IMPRESIÓN 
DE LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO
17 DE SEPTIEMBRE


 

¡Por las llagas se convirtió Francisco en imagen del crucificado!

Francisco, fiel siervo y ministro de Cristo, dos años antes de entregar su espíritu a Dios, habiendo iniciado en un lugar elevado y solitario, llamado monte Alverna, la cuaresma de ayuno en honor del arcángel san Miguel -inundado más abundantemente que de ordinario por la dulzura de la suprema contemplación y abrasado en una llama más ardiente de deseos celestiales-, comenzó a experimentar un mayor cúmulo de dones y gracias divinas.

Elevándose, pues, a Dios a impulsos del ardor seráfico de sus deseos y transformado, por el afecto de su tierna compasión, en aquel que, en aras de su extremada caridad, aceptó ser crucificado, una mañana próxima a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, mientras oraba en uno de los flancos del monte, vio bajar de lo más alto del cielo así como la figura de un serafín, que tenía seis alas tan ígneas como resplandecientes.

En vuelo rapidísimo avanzó hacia el lugar donde se hallaba el varón de Dios, deteniéndose en el aire. Y apareció no sólo alado, sino también crucificado: tenía las manos y los pies extendidos y clavados a la cruz, y las alas dispuestas, de una parte a otra, en forma tan maravillosa, que dos de ellas se alzaban sobre su cabeza, las otras dos estaban extendidas para volar, y las dos restantes rodeaban y cubrían todo el cuerpo.


 San Roberto Belarmino

17 de septiembre


 


 

Francisco J. Romero Galván, consejero del Dicasterio para la Evangelización

 


 

https://www.meridabadajoz.net/francisco-j-romero-galvan-consejero-del-dicasterio-para-la-evangelizacion/

 

 

El Año Jubilar de la Catedral de Badajoz contará con indulgencia plenaria

 

 

 

 ¡Feliz Jueves Eucarístico!

 

 



 



Oración Diaria del Jueves

 

 



 




IMAGEN QUE NOS HABLA

 

 


 

       EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. 

FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA, ofm

 Fiesta de los Estigmas

17 septiembre 2026


Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50)

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. 

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» 
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» 

Él respondió: «Dímelo, maestro.» 

Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» 

Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.» 
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.» 

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» 

Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.» 

Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?» 

Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor

 

 Lectio Divina

17 de septiembre

 




 



Oremos en el día de hoy

 

 



 





Del Diario de Santa Faustina, 1245

 

Jesús mío, deleite de mi corazón, cuando mi alma está llena de Tu divinidad, con igual equilibrio acepto la dulzura y la amargura, la una y la otra pasarán; en el alma guardo una sola cosa, es decir el amor a Dios, lo solicito, por todo lo demás me preocupo menos.