Del Diario de Santa Faustina, 908
+ Oh Jesús, qué lástima me dan los pobres pecadores. Oh Jesús, concédeles el arrepentimiento y la contrición. Recuerda Tu dolorosa Pasión. Conozco Tu misericordia infinita, no puedo soportar que perezca el alma que Te costó tanto. Oh Jesús, dame las almas (267) de los pecadores. Que Tu misericordia descanse en ellas, quítame todo, pero dame estas almas. Deseo convertirme en la hostia expiatoria por los pecadores, que el cuerpo oculte mi sacrificio, ya que Tu también ocultas Tu Sacratísimo Corazón en la Hostia, a pesar de ser la inmolación viva. Transfórmame en Ti, oh Jesús, para que sea una victima viva y agradable a Ti; deseo satisfacerte en cada momento por los pobres pecadores, el sacrificio de mi espíritu se oculta bajo la envoltura del cuerpo, el ojo humano no lo alcanza, por lo tanto es puro y agradable a Ti. Oh Creador mío y Padre de gran Misericordia, confío en Ti, porque eres la Bondad Misma. Oh almas, no tengan miedo de Dios, sino que tengan confianza en Él, porque es bueno y su misericordia dura por los siglos.





















