miércoles, 5 de agosto de 2026
NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS
Día 4: LA PRIMERA FRANCISCANA
Oración
Admirable Santa Clara de Asís. Tu seguiste a Cristo tras las huellas de Francisco de Asís y eres modelo de cuantos queremos seguir el ideal franciscano. Obtennos la gracia de caminar fielmente por esa misma senda, siguiendo tu ejemplo y tus enseñanzas. Queremos compartir las alegrías y las tristezas de los hombres, sufriendo con los que sufren, alegrándonos con los que se alegran. Que nuestra vida sea así un sacrificio agradable a los ojos de Dios y llevemos a feliz término la obra que El en nosotros ha comenzado. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor Amén.
Aclamaciones
-Loados seas mi Señor, por nuestra Hermana Clara, que se abrazó por tu amor a la pobreza santa. (Padrenuestro)
- Loados seas, mi Señor, por su vida penitente y liberada. A Ti, el honor, la gloria y la alabanza. (Padrenuestro)
- Loados seas, mi Señor, por su vida alegre y entregada, y porque suscitaste por doquier miles a su semejanza. (Padrenuestro)
Reflexión
A Santa Clara le gustaba llamarse con humildad “la plantita de San Francisco”, pero no nos engañemos. Clara es admirable, como lo fue Francisco. No es a la sombra de la Primera Orden como hay que ver la historia de las Damas Pobres, las Clarisas. Es una historia fraternal, pero paralela. Clara y Francisco tuvieron que asumir las responsabilidades de las propias Órdenes. El la condujo hacia Cristo, pero en su destino quiso que fuese totalmente libre su responsabilidad. Proverello Francisco fue trasplantada al claustro. Ella es la primera mujer seguidora del ideal franciscano. La joven abadesa estaba tan llena de Dios y de su espíritu, que Francisco con frecuencia le pidió su consejo, y encomendó a sus oraciones los trabajos de sus frailes. Ella no había de salir a los púlpitos a anunciar la Buena Nueva, pero en silenciosa tarea cooperaba en el inmenso trabajo de los franciscanos. El esfuerzo corporal no es nada si no está sostenido e iluminado por la oración. Así lo entendió Clara. Mientras sus hermanos recorrían los púlpitos del mundo, ella y sus hijas alcanzaban el valor sobrenatural para su esfuerzo.
Oración Final.
Gloriosa Santa Clara, hija esclarecida del jardín franciscano, espejo de pureza y de fe, a quien el Señor concedió la gracia de amar el sacrificio y la santa pobreza y de seguir los pasos de San Francisco. Tú ilustraste a la Iglesia con el admirable resplandor de tu virtud y la enriqueciste con una nueva familia dentro del movimiento franciscano. Alcánzanos del Señor que también nosotros comprendamos el valor sobrenatural de las virtudes del Evangelio, de las cuales tú nos dejaste admirables ejemplos y que, practicándolas fielmente, merezcamos gozar un día del fruto de ellas en el cielo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.
NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS
Día 4: LA PRIMERA FRANCISCANA
Oración
Admirable Santa Clara de Asís. Tu seguiste a Cristo tras las huellas de Francisco de Asís y eres modelo de cuantos queremos seguir el ideal franciscano. Obtennos la gracia de caminar fielmente por esa misma senda, siguiendo tu ejemplo y tus enseñanzas. Queremos compartir las alegrías y las tristezas de los hombres, sufriendo con los que sufren, alegrándonos con los que se alegran. Que nuestra vida sea así un sacrificio agradable a los ojos de Dios y llevemos a feliz término la obra que El en nosotros ha comenzado. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor Amén.
Aclamaciones
-Loados seas mi Señor, por nuestra Hermana Clara, que se abrazó por tu amor a la pobreza santa. (Padrenuestro)
- Loados seas, mi Señor, por su vida penitente y liberada. A Ti, el honor, la gloria y la alabanza. (Padrenuestro)
- Loados seas, mi Señor, por su vida alegre y entregada, y porque suscitaste por doquier miles a su semejanza. (Padrenuestro)
Reflexión
A Santa Clara le gustaba llamarse con humildad “la plantita de San Francisco”, pero no nos engañemos. Clara es admirable, como lo fue Francisco. No es a la sombra de la Primera Orden como hay que ver la historia de las Damas Pobres, las Clarisas. Es una historia fraternal, pero paralela. Clara y Francisco tuvieron que asumir las responsabilidades de las propias Órdenes. El la condujo hacia Cristo, pero en su destino quiso que fuese totalmente libre su responsabilidad. Proverello Francisco fue trasplantada al claustro. Ella es la primera mujer seguidora del ideal franciscano. La joven abadesa estaba tan llena de Dios y de su espíritu, que Francisco con frecuencia le pidió su consejo, y encomendó a sus oraciones los trabajos de sus frailes. Ella no había de salir a los púlpitos a anunciar la Buena Nueva, pero en silenciosa tarea cooperaba en el inmenso trabajo de los franciscanos. El esfuerzo corporal no es nada si no está sostenido e iluminado por la oración. Así lo entendió Clara. Mientras sus hermanos recorrían los púlpitos del mundo, ella y sus hijas alcanzaban el valor sobrenatural para su esfuerzo.
Oración Final.
Gloriosa Santa Clara, hija esclarecida del jardín franciscano, espejo de pureza y de fe, a quien el Señor concedió la gracia de amar el sacrificio y la santa pobreza y de seguir los pasos de San Francisco. Tú ilustraste a la Iglesia con el admirable resplandor de tu virtud y la enriqueciste con una nueva familia dentro del movimiento franciscano. Alcánzanos del Señor que también nosotros comprendamos el valor sobrenatural de las virtudes del Evangelio, de las cuales tú nos dejaste admirables ejemplos y que, practicándolas fielmente, merezcamos gozar un día del fruto de ellas en el cielo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.
Reflexión del Evangelio de hoy
Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada
“Señor, ayúdame”
5 Agosto 2026
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame».
Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra de Dios.
Del Diario de Santa Faustina, 1608
+ Al enterarme de ciertos sufrimientos y dificultades que una persona enfrentaba en toda esta obra de Dios, antes de la Santa Comunión pedí a Jesús que me hiciera saber si acaso esos sufrimientos no hubieran sido provocados por mi. Mi dulcísimo Jesús, Te suplico por Tu infinita bondad y misericordia, permíteme saber si en esta obra hay algo que no Te agrada, o si hay alguna culpa mía. Si es así, Te ruego que al llegar a mi corazón lo llenes de inquietud y me des a conocer Tu descontento. Y si no hay culpa mía, afírmame en la paz. Cuando recibí al Señor, mi alma fue llenada de una gran paz y el Señor me comentó que la obra estaba puesta a prueba, pero con esto no era menos agradable a Dios. Eso me alegró mucho, pero dupliqué mis oraciones para que la obra saliera indemne del fuego de la prueba.

















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