SAN PÍO X
21 DE AGOSTO
En 1850 recibió la tonsura de
manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar
en el seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y
de los clásicos con honores. Fue ordenado sacerdote en 1858, y durante nueve
años fue capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del
párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su
conocimiento de la teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el
derecho canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la
educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador,
constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos.
En 1867 fue nombrado arcipreste
de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde
restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con
sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los
pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de
cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa
de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó
varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario,
examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los
estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a
la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido vicario capitular. El 10 de Noviembre
de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy
problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre. Su principal preocupación en
su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, donde, por varios
años, enseñó teología dogmática y, durante un año, teología moral. Deseaba
seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más
pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto
Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la
sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano.
Mediante su asistencia en el confesionario, dio ejemplo de celo pastoral. La
Organización Católica de Italia, conocida entonces como la “Opera dei
Congressi”, encontró en él a un celoso propagandista desde su ministerio en
Salzano. En el consistorio secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo
creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio
público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando
mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto
fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva
diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur,
reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de
Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el
Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros
obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes
vacantes creció a treinta. Finalmente, el ministro Crispi, habiendo regresado
al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría
de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al
Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada
por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el cardenal
encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua.
También allí puso gran atención en el seminario, donde logró establecer la
facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el
uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor de Lorenzo Perosi; favoreció el
trabajo social, especialmente los bancos en las parroquias rurales; se dio
cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos
Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico
Internacional de 1897, en el centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la
bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la capilla
conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda
impresión en él y en su gente. A la muerte de León XIII, los cardenales se
reunieron en cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue
elegido el 4 de Agosto al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo
lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903.