IV MARTES DE CUARESMA
NOVENA A SAN JOSÉ
Varón justo, custodio del Verbo y amparo de la Iglesia
Alberto José González Chaves, Pbro.
DÍA OCTAVO
Oración al Padre
Padre eterno, fuente de toda luz y de toda paternidad en el cielo y en la tierra: tu Verbo hecho carne, Jesucristo nuestro Señor, quiso aprender a obedecer y amar en el silencio del hogar de Nazaret, bajo la mirada vigilante y humilde de José, tu siervo fiel.
Tú quisiste confiar a este varón justo las dos maravillas más grandes de tu amor: Jesús, tu Hijo amado, y María, la llena de gracia.
Haz que al contemplar su fe sin ruido, su obediencia pronta, su fortaleza escondida y su corazón limpio y fiel, aprendamos también nosotros a vivir el Evangelio en la sencillez de cada día, a custodiar la gracia recibida y a perseverar en el bien aun cuando la noche parezca larga.
Tu Hijo quiso vivir sujeto a José en la tierra, porque en este santo Patriarca pusiste un misterio de paternidad espiritual para toda tu Iglesia.
Concédenos, pues, que al acercarnos a él con confianza filial aprendamos la fidelidad escondida de Nazaret, la obediencia pronta a tu voluntad y el amor silencioso que sostiene la vida cristiana.
Por Jesucristo, tu Hijo, que quiso vivir sometido a la autoridad terrena del carpintero de Nazaret y amarle con amor filial. Amén.
Jornada vocacional Clariana
En este martes rezaremos a Santa Mª Virgen,
modelo de la Vida Contemplativa
por las vocaciones a este monasterio
Ø Adoración Diurna: Turnos de Adoración al Santísimo.
Ø Liturgia de las Horas
Ø Celebración de la Santa Misa
Ø Rezamos por las necesidades de todo el mundo.
Ø Trabajo: costura y bordados
Ø Estudio
Ø Vida Fraterna: el don de las hermanas.
Ø Recreación: Alegría.
Ø Felicidad y Paz…
Si sientes la llamada de Dios: responde a esa llamada
con la entrega generosa de tu vida.
¡Dios te quiere a aquí!
Ponte en contacto con nosotras.
Del Diario de Santa Faustina,462
Ahora comprendo bien que lo que une más estrechamente el alma a Dios es negarse a si mismo, es decir, unir su voluntad a la voluntad de Dios. Esto hace verdaderamente libre al alma y ayuda al profundo recogimiento del espíritu, hace livianas todas las penas de la vida y dulce la muerte.