Del Diario de Santa Faustina, 1584
Mi corazón palpita de alegría al ver lo bueno que es Dios para nosotros, los humanos, tan miserables e ingratos y como prueba de su amor nos ofrece un don inconcebible, es decir, a Sí Mismo en la Persona de Su Hijo. No lograremos penetrar este misterio de amor a lo largo de toda la eternidad. Oh humanidad, ¿por qué piensas tan poco en que Dios está realmente entre nosotros?

No hay comentarios:
Publicar un comentario