Del Diario de Santa Faustina, 1625
He empezado la santa Cuaresma tal y como deseaba Jesús, abandonándome plenamente a su santa voluntad y aceptando con amor todo lo que me envíe. No puedo hacer mayores mortificaciones por estar muy débil. La larga enfermedad ha agotado completamente mis fuerzas. Me uno a Jesús a través del sufrimiento. Cuando medito su dolorosa Pasión, disminuyen mis sufrimientos físicos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario