Del Diario de Santa Faustina, 614
Los dos últimos días antes de la Cuaresma, junto con las alumnas [224], tuvimos una hora de adoración reparadora. Durante ambas horas vi al Señor Jesús con el aspecto que tuvo después de la flagelación; el dolor que estrechó mi alma era tan grande que tenia la sensación de experimentar todos estos tormentos en mi propio cuerpo y en mi propia alma.

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