Del Diario de Santa Faustina, 739
Hoy, después de la Santa Comunión, he hablado muchísimo a Jesús de las personas que me son particularmente queridas. Entonces oí estas palabras: Hija Mía, no te esfuerces con tal locuacidad. A quienes amás de modo particular, también Yo los amo de manera especial y por consideración a ti los colmo de Mis gracias. Me agrada cuando Me hablas de ellos, pero no lo hagas con esfuerzos excesivos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario