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domingo, 1 de febrero de 2026

      EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA.

FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA, ofm

 Una llamada a la dicha ocho veces repetida

01 Febrero 2026


Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12)

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

ichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» 

Palabra del Señor

 

El primer discurso de Jesús al pueblo, en el Evangelio de Mateo, son las Bienaventuranzas. Y es que el programa de vida cristiana no podía empezar de otra manera sino como una llamada a la dicha ocho veces repetidas. Las Bienaventuranzas invitan a descubrir, en el fondo de las situaciones exteriormente menos desfavorables una plenitud de vida.

Ya todo es distinto y la alegría está asegurada pues Dios ha intervenido en la historia, y desde entonces, el hombre no nace ya en un mundo hostil, sino en un mundo traspasado por una promesa: ¡somos eternos!

Conocemos los dramas del mundo, sus angustias, sus proyectos, sus fracasos, sus enfrentamientos y dificultades. Pero somos dichosos, pues sabemos que Dios teje la tela de su gracia a través de esta trama de enfrentamientos dolorosos. 

El tiempo en que vivimos forma parte de una eternidad que Dios tiene bajo su mano. Dichosos los locos de Dios que aceptan poner el mundo boca abajo y hacen de las Bienaventuranzas una fuerza de cambio. 

¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!

 

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