Del Diario de Santa Faustina,462
Ahora comprendo bien que lo que une más estrechamente el alma a Dios es negarse a si mismo, es decir, unir su voluntad a la voluntad de Dios. Esto hace verdaderamente libre al alma y ayuda al profundo recogimiento del espíritu, hace livianas todas las penas de la vida y dulce la muerte.

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