Texto

Bienvenido a este Blogger de espiritualidad Franciscana: Paz y Bien

domingo, 15 de marzo de 2026

     EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA

FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA,ofm

 Jesús es la luz

15 Marzo 2026


Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38)

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»

Unos decían: «El mismo.»

Otros decían: «No es él, pero se le parece.»

Él respondía: «Soy yo.»

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»

Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»

Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»

Él contestó: «Que es un profeta.»

Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»

Y lo expulsaron. 

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»

Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Palabra del Señor

 

Hay muchas clases de ceguera. Está la clásica  del bastón y las gafas oscuras. Pero hay otras muchas cegueras ocultas, camufladas, difícilmente identificables. Sobre éstas nos llama hoy la atención la Palabra de Dios: la ceguera del corazón.

Hay mucha gente que ve, sí, pero se queda en la superficie de las cosas, no llega a descubrir que hay otras luces: como la de comprender lo que hay en el fondo de cada mirada, o la de  reconocer los propios errores, o la del amor, o la de la fe. 

Al abrirse sus ojos, este ciego pronto  comprendió que aquella no era, todavía la luz, la verdadera y definitiva luz. 

Cristo viene a librar de la ceguera de la noche. "Yo soy la luz del mundo". Limpia el ciego de nacimiento los ojos del cuerpo, para que vea; y hasta le abre los del alma, para que crea. Y quiere que sus seguidores pasemos decididamente de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz. Más aún: que acabemos convirtiéndonos en luz. " En otro tiempo eres tiniebla, ahora sois luz en el Señor. Caminamos como hijos de la luz "
 Este evangelio nos puede ayudar a descubrir lo que es realmente la cuaresma para un cristiano: tiempo para mirar hacia dentro, para revisar y rectificar, para conocer nuestra ceguera y acudir a Jesús para que nos la cure. Para dar el paso -Pascua-de dejar atrás la noche y hacernos hijos de la luz. Para ser ya, definitivamente, testigos, misioneros de la luz.

¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!

 

 

No hay comentarios: