Del Diario de Santa Faustina, 1069
Hoy, durante la meditación vi al Señor en gran belleza que me dijo: La paz sea contigo, hija Mia. Toda mi alma tembló de amor por Él y le dije: Oh Señor, aunque yo Te quiero de todo mi corazón, Te ruego que no Te me aparezcas, porque el Padre espiritual me ha dicho que Tus repentinas apariciones despiertan sospechas de que Tú eres, quizá, alguna ilusión. Y aunque yo Te amo más que mi vida y sé que Tú eres el Señor y Dios mío, que tratas conmigo, no obstante, por encima de todo soy obediente al confesor

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