Del Diario de Santa Faustina, 824
En esta soledad Jesús Mismo es mi Maestro. Él Mismo me educa y me enseña; siento que meencuentro bajo su actuación particular. Por sus inexplicables proyectos y sus insondables designios me une a Él de un modo especial y me permite penetrar en los secretos inconcebibles. Hay un secreto que me une al Señor del que nadie puede saber, ni siquiera los ángeles; y aunque quisiera decirlo, no lo sabría expresar; sin embargo vivo de eso y viviré eternamente. Este secreto me distingue de entre otras almas aquí en la tierra y [en] la eternidad.

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