Del Diario de Santa Faustina, 1777
Has de saber hija mía,
que mi corazón es la Misericordia misma. Desde este mar de Misericordia las
Gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a
Mí ha partido sin haber sido consolada. Cada miseria se hunde en mi Misericordia
y de este manantial brota toda Gracia salvadora y santificante

No hay comentarios:
Publicar un comentario