Del Diario de Santa Fautina, 1599
Durante la Hora Santa que trataba de hacer, vi a Jesús doliente que me dijo estas palabras: Hija Mía, no prestes tanta atención al recipiente de la gracia, sino a la gracia misma que te doy, porque el recipiente no siempre te gusta y entonces también las gracias se hacen defectuosas. Quiero preservarte de ello y deseo que nunca prestes atención al recipiente en que te envío Mi gracia, sino que toda la atención de tu alma se centre en corresponder con máxima fidelidad a Mi gracia.

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