FIESTA DE LA IMPRESIÓN
DE LAS LLAGAS
DE SAN FRANCISCO
17 DE SEPTIEMBRE
¡Por las llagas se convirtió Francisco en imagen del
crucificado!
Francisco, fiel siervo y ministro de Cristo, dos
años antes de entregar su espíritu a Dios, habiendo iniciado en un lugar
elevado y solitario, llamado monte Alverna, la cuaresma de ayuno en honor del
arcángel san Miguel -inundado más abundantemente que de ordinario por la
dulzura de la suprema contemplación y abrasado en una llama más ardiente de
deseos celestiales-, comenzó a experimentar un mayor cúmulo de dones y gracias
divinas.
Elevándose, pues, a Dios a impulsos del ardor
seráfico de sus deseos y transformado, por el afecto de su tierna compasión, en
aquel que, en aras de su extremada caridad, aceptó ser crucificado, una mañana
próxima a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, mientras oraba en uno de
los flancos del monte, vio bajar de lo más alto del cielo así como la figura de
un serafín, que tenía seis alas tan ígneas como resplandecientes.
En vuelo rapidísimo avanzó hacia el lugar donde se
hallaba el varón de Dios, deteniéndose en el aire. Y apareció no sólo alado,
sino también crucificado: tenía las manos y los pies extendidos y clavados a la
cruz, y las alas dispuestas, de una parte a otra, en forma tan maravillosa, que
dos de ellas se alzaban sobre su cabeza, las otras dos estaban extendidas para
volar, y las dos restantes rodeaban y cubrían todo el cuerpo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario