Del Diario de Santa Faustina, 76
Jesús mío, guía mi mente, toma posesión absoluta de todo mi ser, enciérrame en el fondo de Tu Corazón y protégeme del asalto del enemigo. En Ti toda mi esperanza. Habla a través de mi boca cuando yo, miseria absoluta, este con los poderosos y los sabios para que reconozcan que esta causa es Tuya y de Ti proviene.

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