Del Diario de Santa Faustina, 1461
Oh Jesús mío, cuando no soy comprendida y mi alma está atormentada, deseo quedarme un momento a solas Contigo. Las palabras de los mortales no me consolarán; no me envíes, oh Señor, los mensajeros que me digan sólo lo que proviene de ellos, lo que les dicte su propia naturaleza. Tales consoladores me cansan mucho.

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