Del Diario de Santa Faustina, 1325
Oh Dios mío, que Te adore todo lo que hay en mí, oh Creador y Señor mío, y con cada latido de mi corazón deseo glorificar Tu misericordia insondable. Deseo hablar a las almas de Tu bondad e invitarlas a confiar en Tu misericordia. Esta es mi misión, que Tú Mismo me has confiado en esta vida y en la futura.

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