LOS SIETE DOLORES DE SAN
JOSE
CUARTO DOMINGO
Antífona
(para todos los días):
¡Oh
feliz Varón, bienaventurado José!
A
quién le fue concedido no sólo ver y oír al Hijo de Dios,
a
quién muchos quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron,
sino
también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por
nosotros bienaventurado San José.
R: Para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.
El dolor: la profecía de
Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y María.
La alegría: la predicción
de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas.
Oh Santo fidelísimo, que tuvisteis parte
en los misterios de nuestra redención, glorioso San José; aunque la profecía de
Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María os causó dolor
mortal, sin embargo os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo
la salvación y resurrección gloriosa que de ahí se seguiría para un gran número
de almas.
Por este dolor y por este gozo
conseguidnos ser del número de los que, por los méritos de Jesús y la
intercesión de la bienaventurada Virgen María, han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro,
Ave y Gloria.