Lee esto en silencio
Cardenal Parolin: “Llegará también” la visita de León XIV a México, pero aún no hay fecha definida
https://www.aciprensa.com/noticias/127537/cardenal-parolin-visita-papa-leon-xiv-mexico-sin-fecha
Santoral de Hoy, 9 de Agosto
- Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith) Stein
Fiesta
de santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith) Stein, virgen de la Orden de
Carmelitas Descalzas y mártir, la cual, nacida y educada en la religión judía,
después de haber enseñado filosofía durante algunos años entre grandes
dificultades, recibió por el bautismo la nueva vida en Cristo. En tiempo de un
régimen hostil a la dignidad del hombre y de la fe, fue encarcelada lejos de su
patria, y en el campo de exterminio de Auschwitz, cercano a Cracovia, en
Polonia, murió en la cámara de gas (1942).
NOVENA A SANTA CLARA DE ASÍS
Día 8: LA BONDAD DE SANTA CLARA
Oración:
Santa Clara de Asís, Madre y Maestra de tus hermanas. En tu v ida admiramos, junto con la virtud de la pureza virginal y la austeridad de tu penitencia, tu bondad y tu amor. Diste tus cosas, y sobre todo, te diste a ti misma al servicio de tu Dios y al servicio de tus hermanas. Con tu actitud supiste hacer amable la virtud y atraer a muchos hacia la bondad. Obtennos de tu Dios vernos libres de pecado y que, al ver nuestras buenas obras, los demás, glorifiquen a Dios. Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.
Aclamaciones:
- Loados seas, mi Señor por nuestra Hermana Clara que se abrazó por tu amor a la pobreza santa. (Padrenuestro)
- Loado seas, mi Señor por su vida penitente y liberada. A Ti, el honor, la gloria y la alabanza (Padrenuestro
- Loados seas, mi Señor, por su vida alegre y entregada y porque suscitaste por doquier miles a su semejanza. (Padrenuestro
Reflexión
Las crónicas nos hablan de la bondad y amor de Santa Clara. Era la suya una fraternidad agrupada por la piedad y el silencio. Y apoyada en aquella abadesa que durante el invierno, en los días fríos, se levantaba cada noche para comprobar que todas las hermanas estaban bien arropadas; que, si alguna estaba enferma, le preparaba alimentos especiales; que, si otra aparecía preocupada multiplicada sobre ella la ternura y el efecto para devolverla la paz… En el proceso de canonización se demuestra un gracioso milagro que demuestra la solicitud y ternura de Clara para con sus hijas. Había en San Damián una enferma que languidecía por falta de apetito. Desconsolada, le preguntó Santa Clara que le apetecía: - Ah! - dijo la enferma- , si tuviera truchas de Tupino y tortas de Nocera, las comería a gusto, pero “donde hallarlas?. Se arrodilló Santa Clara… y casi de inmediato se oyeron golpes en la puerta. ¡Era un joven que traía dos paquetes, y en ello venían los alimentos que la enferma deseaba!… Para atender a las hermanas, multiplicó el aceite, ahuyentó a los sarracenos mostrándoles la custodia santa… Toda su vida está llena de detalles de bondad y amor.
Oración Final
Gloriosa Santa Clara, hermana, madre y maestra. Tú supiste ser madre y servidora de todas las religiosas que, siguiendo tu ejemplo, vinieron a vivir tu ideal. Supiste unir maravillosamente la fe y la bondad. Los más mínimos detalles de la vida de cada día eran siempre expresión de tu amor a ellas. Queremos aprender de ti esta gran lección para ir por la vida haciendo amable la virtud. Alcánzanos de tu Dios el saber servir a los hermanos, la convivencia fraterna y delicada, y el saber testimoniar amor en todas las necesidades. Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Reflexión del Evangelio de hoy
Fray Miguel de Burgos Núñez, OP
“Señor, ayúdame”
9 Agosto 2026
Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 22-33
Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo: «Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».
Palabra de Dios.