Del Diario de Santa Faustina, 921
Hoy el Señor me ha dicho: Hija mía, me dicen que tienes mucha sencillez, entonces ¿por qué no me hablas de todo lo que te concierne aun de los más pequeños detalles? háblame de todo. Has de saber que con esto me procurarás mucho gozo.
Contesté: pero, señor, tú lo sabes todo.
Y Jesús me contestó: sí, yo sé, pero tú no te justifiques diciendo que yo sé, sino que con la sencillez de una niña, háblame de todo, porque tengo el oído y el corazón vuelto hacia ti y tus palabras me son agradables.












