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domingo, 22 de febrero de 2026

IMAGEN QUE NOS HABLA



 


        EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. 

FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA, ofm

 El Espíritu empujó a Jesús al desierto

22 Febrero 2026


Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,1-11)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».

Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».

Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».

De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».

Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».

Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor

 

Oremos en el día de hoy

 

 

 



 


 


 .

FRANCISCO Y CLARA 
CAMINO DE MISERICORDIA
EMITIDO, 
EL 22 DE FEBRERO DE 2026, 
A LAS 6.00 H,
EN RADIO MARÍA ESPAÑA

 
 
 
 
Un nuevo programa de Clara y Francisco, camino de misericordia. Dirigido por       Fr. Juan José Rodríguez Mejías, ofm. Escúchalo con tranquilidad en este día del Señor.
 
 

https://radiomaria.es/series/francisco-y-clara-camino-de-misericordia/

 


 

 

Del Diario de Santa Faustina, 163

 

Deseo transformarme completamente en Tu misericordia y ser Tu reflejo viviente, oh Señor. Que el más grande de todos los atributos divinos, el de Tu insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma hacia mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, para que mis ojos sean misericordiosos, de modo que nunca sospeche ni juzgue por las apariencias, sino que busque lo que es bello en el alma de mi prójimo y acuda en su ayuda.

Ayúdame, para que mis oídos sean misericordiosos, de modo que esté atento a las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus dolores y lamentos. Ayúdame, oh Señor, para que mi lengua sea misericordiosa, de modo que nunca hable negativamente de mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, para que mis manos sean misericordiosas y estén llenas de buenas acciones, de modo que solo haga el bien a mi prójimo y tome sobre mí las tareas más difíciles y fatigosas.

Ayúdame, para que mis pies sean misericordiosos, de modo que me apresure a socorrer a mi prójimo, venciendo mi propio cansancio y fatiga. Mi verdadero descanso está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, para que mi corazón sea misericordioso, de modo que yo mismo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. No le negaré mi corazón a nadie. Seré sincera incluso con aquellos que, lo sé, abusarán de mi bondad. Y me encerraré en el Corazón misericordiosísimo de Jesús. Soportaré mi propio sufrimiento en silencio. Que Tu misericordia, oh Señor, repose sobre mí.

+Tú mismo me mandas ejercitar los tres grados de la misericordia. El primero: el acto de misericordia, de cualquier tipo que sea. El segundo: la palabra de misericordia; si no puedo llevar a cabo una obra de misericordia, ayudaré con mis palabras. El tercero: la oración; si no puedo mostrar misericordia con hechos ni palabras, siempre puedo hacerlo mediante la oración. Mi oración llega incluso allí donde no puedo llegar físicamente.

Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, porque Tú puedes hacerlo todo