IV LUNES DE CUARESMA
NOVENA A SAN JOSÉ
Varón justo, custodio del Verbo y amparo de la Iglesia
Alberto José González Chaves, Pbro.
DÍA SÉPTIMO
Oración al Padre
Padre eterno, fuente de toda luz y de toda paternidad en el cielo y en la tierra: tu Verbo hecho carne, Jesucristo nuestro Señor, quiso aprender a obedecer y amar en el silencio del hogar de Nazaret, bajo la mirada vigilante y humilde de José, tu siervo fiel.
Tú quisiste confiar a este varón justo las dos maravillas más grandes de tu amor: Jesús, tu Hijo amado, y María, la llena de gracia.
Haz que al contemplar su fe sin ruido, su obediencia pronta, su fortaleza escondida y su corazón limpio y fiel, aprendamos también nosotros a vivir el Evangelio en la sencillez de cada día, a custodiar la gracia recibida y a perseverar en el bien aun cuando la noche parezca larga.
Tu Hijo quiso vivir sujeto a José en la tierra, porque en este santo Patriarca pusiste un misterio de paternidad espiritual para toda tu Iglesia.
Concédenos, pues, que al acercarnos a él con confianza filial aprendamos la fidelidad escondida de Nazaret, la obediencia pronta a tu voluntad y el amor silencioso que sostiene la vida cristiana.
Por Jesucristo, tu Hijo, que quiso vivir sometido a la autoridad terrena del carpintero de Nazaret y amarle con amor filial. Amén.
FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA
Fe madura
16 Marzo 2026
Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54)
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria
para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es
estimado en su propia patria.»
Cuando llegó a Galilea, los galileos
lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén
durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea,
donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un
hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea,
fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste: «Señor, baja antes
de que se muera mi niño».
Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba yo a bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. El les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre.»
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho:
Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.
Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judéa a Galilea.
Palabra del Dios
Del Diario de Santa Faustina, 768
Es una cosa extraña que aunque el alma viviendo esta unión con Dios no sabe darle una forma exacta ni definirla, no obstante, al encontrar otra alma semejante, las dos se entienden mutuamente en estas cosas a pesar de no hablar mucho consigo. El alma unida a Dios de este modo reconoce con facilidad a otra alma semejante, aunque aquella no le revele su interior y sólo hable normalmente con ella. Es una especie del parentesco espiritual. No hay muchas almas unidas a Dios de este modo, menos de lo que pensamos.