Entre los otros beneficios que hemos recibido y recibimos cada día de nuestro espléndido benefactor el Padre de las misericordias, y por los que más debemos dar gracias al Padre glorioso de Cristo, está el de nuestra vocación. Testamento de Santa Clara de Asís.
Prometo que el alma
que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la
victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la
defenderé como Mi gloria.
Perdona y Ama
Es muy difícil reconocerse Judas
El transformó nuestros sufrimientos en gozo
El
Primado de España detalla en un decálogo las razones de la vitalidad del
seminario