Semana Santa 2026: Hoy es Miércoles Santo, conocido como el ‘Día de la Traición’
Semana Santa 2026: Hoy es Miércoles Santo, conocido como el ‘Día de la Traición’
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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA.
FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA, OFM
El vino nuevo es derramado
01 Abril 2026
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (26,14-25)
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado
Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos
a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta
monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó: «ld a la ciudad, a casa de
Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar
la Pascua en tu casa con mis discípulos."»
Los discípulos cumplieron las
instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa
con los Doce.
Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor? »Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió: «Tú lo has dicho.»
Palabra del Señor
Del Diario de Santa Faustina, 1050-1052
Miércoles Santo.
Mi corazón anhela a Dios, deseo unirme a Él; un ligero temor atraviesa mi alma y a la vez una llama de amor incendia mi corazón. El amor y el sufrimiento están unidos en mi corazón. He experimentado un gran dolor en mi cuerpo, pero siento que el Señor me sostiene, porque de otro modo no lo soportaría. Oh Jesús mío, Te ruego por toda la Iglesia: concédele amor y luz de Tu Espíritu, da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a Ti, Señor. Señor, danos sacerdotes santos; Tu Mismo consérvalos en la santidad. Oh Divino y Sumo sacerdote, que el poder de Tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para [atrapar a] las almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes ya que Tú lo puedes todo.