Entre los otros beneficios que hemos recibido y recibimos cada día de nuestro espléndido benefactor el Padre de las misericordias, y por los que más debemos dar gracias al Padre glorioso de Cristo, está el de nuestra vocación. Testamento de Santa Clara de Asís.
(…) Son grandiosos los descensos divinos hacia
mi alma. No me retiro, ni me excuso, sino que me ahogo en Él, como en mi único
tesoro. Soy una sola cosa con el Señor, en cierto modo desaparece el abismo
entre nosotros, el Creador y la criatura. (…)
¡ Ve a misa!
Oremos
Leer en silencio
León XIV invitó a los
jóvenes a “conocer” y seguir el ejemplo de Santa Francisca Cabrini