Oramos hoy con este Salmo
NUEVE DÍAS CON SAN FRANCISCO DE ASÍS
Noveno día
Poderosísimo Padre San Francisco, auxilio de los que os invocan, que por querer de Dios libráis del Purgatorio las almas de vuestros hijos y lográis su entrada en el paraíso, hacedme verdadero hijo vuestro, para que merezca siempre vuestra valiosísima protección. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
Bienaventurado Padre San Francisco, dirige compasiva mirada desde el excelso trono de tu gloria y ruega por nuestro pueblo; por este pueblo que escogiste para que en todo tiempo sirva delante de ti en el ministerio del Señor. Así sea.
Solemnidad de San Francisco 2026
Asís, 3 y 4 de octubre: Programa de celebraciones
https://ofm.org/es/solemnidad-de-san-francisco-2026.html
EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA.
FRAY MANUEL DÍAZ
BUIZA, ofm
Nuestros nombres están inscritos en los cielos
03 octubre 2026
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,17-24)
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.»
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.»
Palabra del Señor
El 4 de octubre celebramos la Pascua de San Francisco
Ya próximo a su tránsito, Francisco decía a sus hermanos: «“Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso es o poco lo que hemos adelantado”. No pensaba haber llegado aún a la meta, y, permaneciendo firme en el propósito de santa renovación, estaba siempre dispuesto a comenzar nuevamente. Le hubiera gustado volver a servir a los leprosos» (1 Celano 103). La Pascua de Francisco nos recuerda que cada día es una oportunidad para empezar de nuevo, para renovar nuestra respuesta al llamado del Señor, que nos envía al mundo entero como hermanos y hermanas para dar testimonio de Él con palabras y con obras, para atraer a todos al amor de Dios (cf. Paráfrasis del padre- nuestro 5).
En la sociedad contemporánea se prefiere mantener alejado el pensamiento sobre la muerte, no sólo porque nos recuerda que somos criaturas limitadas, sino también porque deja al descubierto esas falsas seguridades que nos hacen sentir dueños del tiempo y de la vida. Francisco de Asís, en cambio, recibe a la hermana muerte cantando, porque ha comprendido que la muerte no es el final de todo, sino el fin que nos permite entrar en plena comunión con Dios. De hecho, la vida es un don recibido que debemos restituir: «Por consiguiente, nada de vosotros retengáis para vosotros, a fin de que os reciba todo enteros el que se os ofrece todo entero» (Carta a toda la Orden 29).
El tránsito del Poverello es una ocasión para recordar que todos estamos llamados a la santidad y que, como él, estamos invitados a reflejar la belleza del Evangelio y de nuestra vocación franciscana, porque «la santidad es el rostro más bello de la Iglesia» (Gaudete et exsultate 9).
¡Feliz día de San Francisco de Asis!