SANTA TERESA DE JESÚS JORET E IBARS
PATRONA DE LA ANCIANIDAD
26 DE AGOSTO
En 1868 ingresó
en el monasterio de Clarisas de Briviesca (Burgos), del que tuvo que salir poco
después por motivos de salud (1870). Durante algunos años recibió el influjo
espiritual de un tío suyo, el P. Francisco de Jesús María y José Palau y Quer,
carmelita descalzo exclaustrado, celoso misionero, gran contemplativo y
apologista militante, creador de diversas instituciones de enseñanza. Durante
algún tiempo, Teresa trabajó en las escuelas del P. Palau sin ligarse a
compromiso de vida religiosa, abandonando estas actividades poco después
(1872), fallecido el P. Palau.
Circunstancias
providenciales decidieron definitivamente su vida, en el mismo a. 1872; en
Barbastro (Huesca) entró en relación casual con un celoso sacerdote, D. Pedro
Llacera, que le dio a conocer los planes de fundación en favor de la ancianidad
desvalida que por entonces inspiraban la actividad de otro ilustre sacerdote,
D. Saturnino López Novoa, chantre de la Catedral de Huesca; Teresa vio abierto
el camino de su vida y se ofreció inmediatamente a ser colaboradora en tal
empresa caritativa, uniéndose a las primeras aspirantes del nuevo Instituto
fundado en Barbastro el 3 octubre 1872: pocos días después fue nombrada con
carácter provisional superiora de aquel grupo por el Vicario capitular de la
diócesis. Es fundadora de las conocidas Hermanitas de los ancianos
desamparados.